viernes, 19 de junio de 2009

DELIRIO.




Cuando me amarran tus brazos

disipando mi frio innato,

me invade un amor intenso

un sentimiento tan grato.


¡Ese sentimiento!

¡ese inmenso deseo de tenerte a mi lado!

o aun mejor esa necesidad

de guardarte en mi interior,

es la causa, unica razon

de mi desmedido amor.


Me he entregado desmesuradamente a ti,

no esperemos que el infortunio nos alcanze,

no quiero que la muerte descarada

me arrebate tu alma sin antes expresarte

cuanto te he apreciado.


¿Y si tu no me quieres?

¿y si no es tu destino que te encuentres conmigo?


Vivire siempre turbado

a mas no poder llorando,

ausente de tus besos

siempre de ti enamorado.


Una vez haya regresado

del largo y aventurado viaje,

de mi dulce compañera

se recorta la silueta,

de aquella a que tanto he amado

y siempre ha estado a mi espera.


Te amo . . .




Un, dos, tres notas, un arpegio del infierno que extasiado me pasea solitariamente en reconditos lugares del pensamiento vago, con dejo aparto todo razonamiento en el paisaje corroido por negra bruma de desastrozas voces desoladas, que arrivan a mi como naufragos de miticos susurros en la extrañeza del mar.

Vuela el pajaro augurando la caida y el declive del meditar instantaneo,
son palabras que agonizan arrullando la laguna del sentido de mi vida,
acarician mis entrañas los glaciares impolutos, desfigurada camina
la luna desnuda en su regazo seducida por la indiferente noche.
Subjetivas miradas extraviadas se combaten sensual lujuria
y rarezas en desdeñadas batallas.