sábado, 19 de septiembre de 2009

Ella muere en su desgracia.

Ella le arrebata maldiciones al destino
y no de los demas las sonrisas pasajeras;
ella sufre y se lacera en su eterna soledad.

Sus penas son visibles
y ella cubre las falencias
de su corazon idiota
y que tantas puertas toca
de otras almas indolentes.

Ellos saben que ella vive inerte.
Ellos saben que ella quiere odiando.
Ella muere atiborrando
dolencias infinitas en la senda
de una estrella fugaz.

Ella dice ser ella,
a fin de no atribuirse
mi propia identidad . . .


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