miércoles, 15 de julio de 2009

¡Oh cielo divino!.

Aaaah - dije suspirando en son de descanso,
mis ojos reflejaban un bello firmamento
habitado por multitud de nubes,
blancas e impetuosas en un horizonte ruborizado.

Nubes encrestadas y juguetonas como tu cabello,
que me envolvio al besarte.

Todo de ti lo tengo: tu aroma celestial,
tu recuerdo, la certeza de que fuiste
y seras tallada, sobre una roca,
como aquel tu recuerdo
el del amor eterno.

No notaste la lagrima que fugaz escapo de mis ojos,
y la cantidad de ellas para mis adentros.
¿No puede ver acaso cuanto te aprecie?,
te di mi mundo acobijado de amor y dulzura,
como la muestra infinita de mis deseos por ti.
Ahora me dirijo al vil y fetido lago del olvido.

Es tan extraña la tierra de las lagrimas
por ellas rodeada
oceanos de toscas aguas cuyas olas
agrandadas no dejan asomar
el mas minimo rastro de tierra,
ni escapar temeroso, a nado,
de esta ruin mentira.

Nuevamente suspiro,
esta vez apretando mi pecho con fuerza,
y con ira la yerba que rodea mi triste figura

Oh cielo divino, azul manto de alegrias
me has propinado un beso
en el fulgor de este dia
siendo el tuyo el mas sincero
junto al de aquella que un dia me dio un
beso traicionero.

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