lunes, 27 de julio de 2009

El planeta que me acuna.

Es aqui donde se separa un hombre de su senda,
es aqui donde agarro mi pluma y a verso herido derramo
mi alma gota a gota, se apagaron las farolas y se callaron
las voces, y el goterear resono trinante cual sonido me derrota.

Es aqui donde se esbozan mis tan grandes aflicciones
preciso en este instante donde la vida ha de cobrarme
su precio caro e injusto por soñador ambulante.

¡Y me miraran perplejos! los rostros que ya sabemos
me han dictado sus desprecios.
Me despojare de mis ropas y llorare perdidamente
aquel amor extraviado.

Ahora mi sucia boca, afloja unas cuantas notas y entona
viejas canciones, y suelta una bocanada
de los humos del tabaco.
Sus cenizas caen ardientes a mis pies que han caminado,
son ruteros del destino, de mi ser apasionado.

Me venia predestinado: ¡es la vida que he elegido!,
el sendero que he tomado, el que tanto han desdeñado.
Por eso ya desolado: ¡es aqui donde se retiran!
un hombre papel y pluma con sus tantos años muertos
y unos cuantos venideros; a un planeta que le acuna.

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