Un cielo centelleante y oscuro
que prevalece en aras de mi alma
asoma su tenue luz a mi ventana
la luna moribunda que presagia
el nacimiento de un nuevo día.
Una a una recolecto
las estrellas fulgurantes
las guardo para obsequiartelas
para el decoro de tu cabello
negro y fragante.
Y recuerda maldita la noche
en que me besaste fríamente
con el beso traicionero
de tu amor inexistente.
Y me enoja, me enfurece
desolado e iracundo
la alienación inminente
pero no hay ungüento posible
contra los amargos medios
de esta triste . . . soledad.
miércoles, 15 de julio de 2009
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Wahh...
ResponderEliminarMe encanta