Si mis suspiros callasen las tristezas,
apedrearia los flagelos con un llanto irremediable,
un suceso repentino que antes habia ignorado,
ocupa ahora mi mente y me tiene acomplejado.
El caso es que . . . no me hallo,
y en el transitar de la gente
mis pensamientos se pierden,
y solo me consuela el inhalar y exhalar
de los humos del tabaco.
Tan solo encuentro algun gusto en mi caminar pausado
mientras trinan las dolencias con el son del olvido,
y le duelen los ensueños al corazon reprimido.
No es mas que cosa mia,
que me nuble la vista el llanto
en la noche con su luna
y sus estrellas blanquecinas.
Si mis suspiros callasen los flagelos
y viniesen con ellos tantas alegrias, diria:
¡me sonreiran los dias mas con sus floreadas vias,
mas con su fresco rocio!; pero soy tan impotente . . .
Y necesito estar solo
Y necesito ser fuerte
o necesito la muerte.
lunes, 27 de julio de 2009
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