lunes, 27 de julio de 2009

Si mis suspiros callasen.

Si mis suspiros callasen las tristezas,
apedrearia los flagelos con un llanto irremediable,
un suceso repentino que antes habia ignorado,
ocupa ahora mi mente y me tiene acomplejado.

El caso es que . . . no me hallo,
y en el transitar de la gente
mis pensamientos se pierden,
y solo me consuela el inhalar y exhalar
de los humos del tabaco.

Tan solo encuentro algun gusto en mi caminar pausado
mientras trinan las dolencias con el son del olvido,
y le duelen los ensueños al corazon reprimido.

No es mas que cosa mia,
que me nuble la vista el llanto
en la noche con su luna
y sus estrellas blanquecinas.

Si mis suspiros callasen los flagelos
y viniesen con ellos tantas alegrias, diria:
¡me sonreiran los dias mas con sus floreadas vias,
mas con su fresco rocio!; pero soy tan impotente . . .

Y necesito estar solo
Y necesito ser fuerte
o necesito la muerte.

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